
Es difícil
pensar que una hoja, un simple trozo de papel pueda definir de tal manera
nuestro futuro, uno de los momentos que evitamos toda la secundaria es el punto
final del capítulo escrito aquí. ¿Que se supone que debemos sentir? ¿Miedo de
no lograrlo o emoción por plasmar al fin todo lo visto en un aula de clase?
Hoy es el
día, un paso más hacia el final, cerramos etapas, pero dejamos abiertas otras y
estas pequeñas niñas nos toman como ejemplo, por esto, ahora portan nuestra
chaqueta, parte de nuestra imaginación, esfuerzo, recuerdos y nostalgia, un
eterno recordatorio de que no solo somos las mayores, somos quienes marcan
diferencia, porque para que ellas puedan escribir su propio libro debemos
nosotras enamorarlas de la literatura, enamorarlas de ser libres, demostrarles
que los sueños son el pleno vuelo de la aventura, quemada nos asegura que sea
fácil, pero al igual que al aprender a leer es necesario equivocarnos con cosas
pequeñas, cosas simples como las vocales, que al unirlas con las consonantes se
plasman momentos tan especiales y significativos como este.

No hay comentarios:
Publicar un comentario