El día de
ayer, miércoles 06 de septiembre llego el papa a Colombia a bendecirnos y a
apoyar personalmente la reconciliación de la sociedad y clase política que
están muy divididas por el proceso de paz, donde el Gobierno no ha actuado de
manera equitativa para terminar con los conflictos que nos separan, que nos
destruyen y que poco a poco nos llevan a acabar con nuestro entorno o bueno con
lo poco que queda de él.
Ayer en Bogotá el papa demostró ser una persona humilde, sencilla y de un muy buen corazón, todo esto lo demostró al momento de quedarse hasta que los jóvenes reintegrados de la calle terminaron lo que con tanto esfuerzo practicaron para él y que no estaba en sus planes verlo por completo, un hermoso acto de humildad.
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